DÍA 7 — Descansá en Dios

¡Hola VIVILO! Cerramos esta primera semana de PRIMERO ORÁ agradecidos por lo que Dios ya está haciendo. Seguimos creyendo que buscar a Dios transforma nuestra manera de vivir. Abrí tu corazón y sigamos caminando juntos.

Salmo 46:10 «Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios. ¡Seré exaltado entre las naciones! ¡Seré enaltecido en la tierra!»

Cuando un problema aparece, nuestra mente se activa de inmediato para resolverlo con nuestras propias fuerzas. Pensamos planes, buscamos opciones y nos llenamos de ansiedad intentando controlar lo que nos rodea. Y muchas veces oramos solamente para hablarle a Dios de aquello que nos preocupa.

Pero orar también es hacer silencio para reconocer quién es Dios y dejar de buscar soluciones solamente en nuestras propias fuerzas. Este silencio nos ayuda a apagar el ruido de nuestras preocupaciones, frenar la queja repetitiva y detener el impulso de querer resolverlo todo por nuestra cuenta.

Proverbios 3:5-6 «Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.»

Estar quietos no significa ser indiferentes ni resignarnos. Significa soltar nuestra necesidad de controlar cada situación y reconocer que Dios sigue teniendo el control.

Cuando oramos, no intentamos convencer a Dios de que actúe a nuestra manera. Confiamos en Él y reconocemos que es Dios. Por eso podemos descansar en Su fidelidad, incluso cuando todavía no vemos una respuesta.

Isaías 41:10 «Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.»

Descansar en Dios significa dejar de depender de aquello que creemos que nos puede dar seguridad. Muchas veces ponemos nuestra confianza en nuestros ingresos, nuestros planes o nuestras capacidades. Pero nuestra seguridad depende de darle el control de nuestra vida a Dios.

Salmo 55:22 «Entrégale tus afanes al Señor y él te sostendrá; no permitirá que el justo caiga y quede abatido para siempre.»

Todos queremos sentirnos seguros, pero solo en Dios encontramos un refugio que permanece. Podemos llevarle nuestras preocupaciones, nuestros planes y aquello que no podemos resolver, sabiendo que Él sigue siendo fiel.

Jeremías 32:17 «¡Ah, mi Señor y Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.»

Dios es soberano. Él tiene el poder para hacer lo que nosotros no podemos hacer. Nada escapa de su conocimiento y nada está fuera de su alcance. Por eso, cuando no sabemos qué hacer, podemos confiar en Aquel que sí sabe.

¡Descansá en Dios! No porque todo esté resuelto, sino porque sabés quién está en control. Confiá en Él por sobre todas las cosas, reconocé su poder y recordá que para Él no hay nada imposible.

 


¿EN QUÉ SITUACIÓN NECESITO CONFIAR MÁS EN DIOS Y DEJAR DE INTENTAR TENER EL CONTROL?
A veces decimos que confiamos en Dios, pero seguimos intentando resolver todo con nuestras propias fuerzas. Hoy podemos reconocer aquello que nos preocupa y dejar de intentar controlarlo todo y entregárselo a Dios.