DÍA 5 — Tené un corazón dispuesto

¡Hola VIVILO! Bienvenidos al día 5 de PRIMERO ORÁ. Dios no solo nos habla, también nos invita a vivir lo que recibimos. Abrí tu corazón y dejá que Él te desafíe hoy.

Mateo 6:16-18 «Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que cambian sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que estos ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.»

Hoy estamos acostumbrados a tener todo de manera rápida. Si pagamos por algo, lo queremos ya. Si hacemos un esfuerzo, esperamos un beneficio inmediato. Lamentablemente, a veces trasladamos esa mentalidad de intercambio a nuestra relación con Dios.

El ayuno, como disciplina espiritual, es la práctica de abstenerse, total o parcialmente, de comer o beber durante un determinado tiempo, con el fin de invertir ese tiempo para orar y fortalecer nuestra relación personal con Dios.

El ayuno es abstenernos totalmente de alimentos y líquidos. Como también podemos optar por abstenernos de alimentos y solo consumir líquidos por un determinado tiempo. Pero sabemos que hay personas que quieren participar de este tiempo de ayuno, pero por razones de salud o trabajo no pueden prohibirse alimentos o bebidas.

Es por eso que también practicamos distintos tipos de ayuno de acuerdo a nuestras posibilidades, privándonos de ciertos placeres o absteniéndose de cualquier actividad que cautive nuestra atención, como redes sociales, juegos, televisión o cualquier pasatiempo.

No importa cómo sea nuestro ayuno, no lo hacemos a modo de extorsión con el fin de obtener de Dios algo específico mediante un sacrificio. El único objetivo del ayuno es acercarnos más a Dios, pasar tiempo con Él, pedir su guía y buscar su dirección. Con esta determinación y teniendo clara nuestra motivación, dejamos de lado toda ocupación, poniendo como prioridad nuestra comunión con Dios.

Esdras 8:21 «Luego, estando cerca del río Ahava, proclamé un ayuno para que nos humilláramos ante nuestro Dios y le pidiéramos que nos acompañara durante el camino, a nosotros, a nuestros hijos y nuestras posesiones.»

Joel 2:12-13 «Ahora bien», afirma el Señor , «vuélvanse a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos». Rásguense el corazón y no las vestiduras. Vuélvanse al Señor su Dios, porque él es misericordioso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor; cambia de parecer y no castiga.»

Muchas veces buscamos la aprobación de las personas o queremos demostrar que somos buenos creyentes, pero esa atención será toda nuestra recompensa. Jesús nos enseña que hay algo mucho más valioso que buscar la aprobación de los demás: buscar a Dios y saber que Él ve lo que hacemos aun cuando nadie más lo ve.

Gálatas 1:10 «Entonces, ¿busco ganarme la aprobación humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara agradar a otros, no sería siervo de Cristo.»

1 Tesalonicenses 2:4 «Al contrario, hablamos como hombres a quienes Dios aprobó y les confió el evangelio: no tratamos de agradar a la gente, sino a Dios que examina nuestro corazón.»

Al momento de ayunar, no pienses que tenés que hacerlo de una manera perfecta. Dios no está mirando los sacrificios que hacés, sino en tu corazón dispuesto que lo busca. Permití que este tiempo transforme tus prioridades, fortalezca tu fe y te ayude a confiar cada vez más en Él.

Salmo 51:16-17 «Tú no te deleitas en los sacrificios ni te complacen los holocaustos ; de lo contrario, te los ofrecería. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado; tú, oh Dios, no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido.»

Jeremías 29:13-14 «Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón . Me dejaré encontrar —afirma el Señor —, y los haré volver del cautiverio. Yo los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los haya dispersado y los haré volver al lugar del cual los deporté», afirma el Señor.»

Romanos 12:1-2 «Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta.»

 

 

¿QUÉ ME MOTIVA A BUSCAR A DIOS?
El ayuno prepara nuestro corazón para escuchar, obedecer y caminar en la dirección que Dios quiera mostrarnos. No ayunamos para que Dios haga nuestro plan, sino para que nosotros tengamos un corazón dispuesto a lo que Él quiere hacer. El objetivo final siempre es tener una relación personal con Dios, no los beneficios que Él pueda darnos.