¡Hola VIVILO! Bienvenidos al día 11 de PRIMERO ORÁ. Hoy Dios nos invita a soltar cargas que pesan más de lo que imaginamos y a experimentar la libertad que solo Él puede darnos.
Filipenses 4:6-7 «No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.»
Las preocupaciones diarias ocupan tanto espacio en nuestra mente que terminamos acostumbrándonos a vivir en la ansiedad. Pensamos una y otra vez en lo que podría pasar, anticipando problemas e intentando encontrar soluciones por nuestras propias fuerzas antes de que sucedan.
Pero Jesús nos llama a vivir en la libertad que solo podemos encontrar en Él. Sin importar la situación que atravesamos, podemos acercarnos a Jesús en oración y presentarle nuestras peticiones y recibir una paz que sobrepasa todo entendimiento.
Gálatas 5:1 «Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.»
Juan 8:36 «Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.»
Jesús no nos promete una vida perfecta, libre de desafíos o circunstancias difíciles de atravesar, pero sí nos asegura que estará en cada una de ellas. El sacrificio que Jesús hizo por nosotros en la cruz nos lleva a no vivir definidos por nuestro pasado ni atrapados en la culpa de nuestros errores. Tenemos libertad para vivir una nueva vida, libre de soledad, ansiedad y culpa.
Romanos 8:1-2 «Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.»
Romanos 6:22 «Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna.»
Cuando vivimos en la libertad de Jesús, podemos entregarle nuestras preocupaciones a Él con la confianza de que cuidará nuestros corazones y mentes. ¡Ya no estamos solos! La ansiedad desaparece, no porque tengamos todas las respuestas, sino porque podemos entregar nuestras cargas a Jesús.
Salmo 34:19 «Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas»
2 Corintios 3:17 «Ahora bien, el Señor es el Espíritu, y, donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.»
Hoy recordá que podés entregar todas tus preocupaciones a Jesús. Podés comenzar a vivir en la libertad de Jesús cuando reconoces que su sacrificio te ofrece el perdón y la salvación que necesitas.
¿QUÉ PREOCUPACIÓN ESTOY INTENTANDO CONTROLAR CON MIS PROPIAS FUERZAS?
Podemos reconocer que no fuimos llamados a cargar solos con nuestras preocupaciones. Hoy elegimos llevarlas a Jesús en oración, confiar en su presencia y descansar en su fidelidad. Aunque no tengamos todas las respuestas, podemos recordar que Él está con nosotros y que, en Él, encontramos la verdadera libertad.