¡Hola VIVILO! Comenzamos el día 4 de PRIMERO ORÁ con expectativa. Elegimos detenernos y escuchar a Dios, confiando en que Su voz trae claridad. Tomate este momento y compartí este devocional con otros.
Mateo 6:33 «Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas.»
Vivimos en un mundo hiperconectado, lleno de ruidos, notificaciones y una lista interminable de tareas pendientes que compiten todo el tiempo por nuestra atención. Es fácil correr todo el día apagando incendios y dejando lo más importante para lo último.
Mateo 6:25-34 nos recuerda que muchas veces vivimos estresados porque intentamos armar el rompecabezas de nuestra vida al revés. Buscamos primero el trabajo, el éxito, la estabilidad o la aprobación de los demás, esperando que, si nos sobra un poco de tiempo, se lo demos a Dios.
Mateo 6:25-34 «Por eso les digo: no se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida y el cuerpo, más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?”, o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Los paganos andan tras todas estas cosas, pero su Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se preocupen por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.»
Pero Jesús invierte por completo esa lógica en Mateo 6:33. Él no nos dice que nuestras necesidades no importan, sino que la clave para que todo encaje está en el orden de nuestras prioridades. Cuando Dios ocupa el primer lugar, todo lo demás se ordena.
La oración nos ayuda a volver a poner cada cosa en su lugar. Nos permite distinguir lo urgente de lo importante y recordar que, aun en medio de nuestras preocupaciones, Dios quiere cuidar de nosotros.
Salmo 32:8 «El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.»
Mateo 11:28 «Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso.»
1 Pedro 5:7 «Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.»
Filipenses 4:6-7 «No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.»
Ordenar nuestras prioridades puede doler porque exige renuncias. Significa apagar las pantallas un rato antes, levantarnos diez minutos antes para leer la Biblia o frenar en medio de la tarde para orar. No porque Dios necesite más de nuestro tiempo, sino porque nosotros necesitamos volver a poner nuestra atención en Él.
Salmo 105:4 «¡Busquen al Señor y su fuerza; anhelen siempre su rostro!»
Nuestras necesidades siguen siendo importantes, pero no tenemos que enfrentarlas solos ni intentar resolverlas con nuestras propias capacidades. Podemos llevarlas a Dios, pedirle lo que necesitamos y confiar en su dirección.
Proverbios 3:5-6 «Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus sendas.»
Dios no quiere ser una opción más en tu vida, quiere ser el centro. Buscalo, hacé de Él lo más valioso y ponelo en primer lugar. Orá por aquello que necesitás, por tus planes y tus preocupaciones, pero no permitas que esas cosas ocupen el lugar que le corresponde a Dios. Porque cuando Dios está primero, todo lo demás encuentra su lugar.
Mateo 22:37 «―“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. »
Salmo 27:4 «Una sola cosa le pido al Señor y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y buscar orientación en su templo.»
Filipenses 3:7-11 «Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la Ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe. Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte. Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos.»
¿QUÉ COSAS ESTÁN OCUPANDO EL LUGAR QUE LE PERTENECE A DIOS?
A veces el trabajo, el celular, la ansiedad por el futuro o incluso los buenos proyectos nos desenfocan de Dios. La oración nos ayuda a ordenar nuestras prioridades y recordar que Dios siempre debe ocupar el primer lugar.