¡Hola, VIVILO! Bienvenidos al día 1 de PRIMERO ORÁ. Estamos muy felices de comenzar este desafío de unirnos en oración y ayuno.
Prepará un café o un mate, abrí tu corazón para escuchar lo que Dios quiere hablarte hoy y no te olvides de compartir este devocional con otras personas.
Santiago 5:16 «Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.»
Como iglesia creemos que la oración es nuestra primera opción y no nuestro último recurso. Pero todos hemos sentido alguna vez que la oración o el ayuno no sirven para nada. O peor aún, hemos creído que Dios escucha las oraciones de otros, pero no las nuestras.
Los justos son todos aquellos que hemos creído en Jesús y lo aceptamos como nuestro Señor y Salvador. Eso significa que nuestra oración es poderosa porque Dios actúa a través de ella, y es eficaz porque produce el efecto que Él quiere en el momento correcto.
Cuando oramos con fe, podemos confiar en que Dios escucha y responde conforme a su voluntad sabiendo de que Él quiere lo mejor para nosotros.
Jeremías 29:11«Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.»
El problema es que muchas veces nos rendimos demasiado rápido. Cuando no vemos una respuesta inmediata, dejamos de orar. Pero Santiago nos pone el ejemplo de Elías. Aunque era un hombre común, oró con pasión, perseverancia y fe.
Santiago 5:17-18 «Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos.»
En 1 Reyes 17 y 18 vemos cómo siguió confiando en Dios hasta ver cumplida Su palabra. Incluso cuando oró para que volviera la lluvia, envió a su siervo a mirar el horizonte una y otra vez. No dejó de creer hasta ver la respuesta.
Dios nunca pensó que enfrentáramos las dificultades solos. En Santiago 5:13-16 vemos que la oración también es una invitación a caminar junto a otros. Hay momentos en los que necesitamos que alguien ore con nosotros, nos anime y nos acompañe. Orar por otros es hacer algo, pero también debemos tener la humildad de pedir ayuda cuando la necesitamos.
Santiago 5:13-16 «¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. ¿Está enfermo alguno de ustedes? Haga llamar a los líderes de la iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y, si ha cometido pecados, sus pecados se le perdonarán. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz.»
Podemos vivir confiados porque, como dice 1 Juan 5:14-15, si pedimos conforme a su voluntad, sabemos que Él nos oye, y si Él nos oye, podemos tener la certeza de que ya tenemos lo que le hemos pedido.
1 Juan 5:14-15 «Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y, si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.»
No dejes de insistir, ¡tus oraciones cuentan! Seguí orando con fe, creyendo que Dios escucha cada palabra y que responderá en el tiempo y de la manera correcta.
Jeremías 29:13 «Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón.»
Mateo 7:7-8 «Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama, se le abre.»
¿ESTOY PERSEVERANDO EN LA ORACIÓN?
Hoy decidimos volver a orar con fe, aun cuando las circunstancias no hayan cambiado. No vamos a rendirnos ante lo que vemos. Vamos a seguir pidiendo, buscando y llamando, sabiendo que Dios escucha cada una de nuestras oraciones.